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  • 12. فبراير 2014

En el fondo de la barranca….
Si se escribiera un libro que contara la historia de tu vida, ¿Alguien se interesaría en leerlo?... sabia pregunta que me solía hacer mi jefe de clan cuando estábamos en momentos de reflexión, y debido a esa cuestión he intentado durante mi vida contribuir a las páginas de mi aventura.
El recordar esa pregunta, fue lo que termino por animarme a asistir a la expedición anual que realiza el Clan Templarios junto con el Clan Awanapullibene del grupo 2 de Ciudad Juárez, Chihuahua. Todo se remonta a un 13 de diciembre de 2013 cuando se emprendió la travesía para llegar al primer destino que fue la ciudad de Chihuahua para pasar por mi e irnos a la sierra Tarahumara. La ruta de este 2013 se decidió salir del Hotel Cusarare ubicado a 7 kilómetros de la cascada del mismo nombre y salir por el Hotel Divisadero Barrancas, ubicado a pocos kilómetros de San Rafael. La idea original era cubrir esta distancia en 4 días como máximo.
Empezamos a caminar el primer día alrededor de las 9:30 am y avanzamos bastante bien en comparación a otra expedición que siguió esa misma ruta. Pasamos por un lado de la cascada Cusarare y aprovechamos para la clásica foto del recuerdo. A esta expedición fuimos un total de 12 scouts, algunos miembros ya retirados del clan fuimos como invitados a esta actividad.
Todo transcurrió de acuerdo a lo previsto durante ese día donde nos paramos a acampar alrededor de las 4:30 pm ya que el cansancio se empezaba a hacer presente en algunos de los más jóvenes… y de los no tan jóvenes también.
Cada expedición que me ha tocado asistir, he aprendido que mis definiciones sobre cosas cotidianas de mi vida suelen cambiar… lo comento porque la primer noche volvió a cambiar mi definición sobre ¡frio!, porque vaya que hizo bastante… y para muestra la frase del abuelo en la mañana siguiente: “Esta congelado el hielo!!!” y vaya que había bastante agua congelada a nuestro alrededor, a todo lo que se quedo afuera se le formo una fina capa de hielo, así como a los polos de las carpas también,
nos levantamos, nos acercamos a la fogata que nuestro amigo “Uli” nos hizo favor de prender y empezamos a calentar la ropa, tenis y a desayunar para emprender nuestro camino.
El segundo día avanzamos bastante bien, alrededor de la 1 de la tarde salimos del rio para tomar una vereda a la izquierda del cañón y poder avanzar literalmente por una de las paredes del mismo, el rio Urique se divisaba a lo lejos y ese era nuestro siguiente destino, ya que llegando ahí debíamos doblar a la derecha para caminar sobre ese cañón y llegar al pie del Divisadero para emprender el ascenso. Subimos alrededor de 400 metros del nivel del rio y logramos caminar bastante tramo por esa vereda, y empezó a oscurecer y decidimos bajar para pasar la noche y abastecernos de agua…
….otra definición cambio esa noche, la de “incomodidad”, resulta que no encontramos un espacio suficiente y decente para instalar las carpas y que tuvimos que montarlas sobre piedras en el rio, fue bastante incomodo el tratar de dormir y descansar esa noche.
Los estragos físicos empezaban a cobrar factura sobre todo en la rodilla de uno de los asistentes más jóvenes, por lo cual su desempeño iba disminuyendo.
Fue otra noche fría, pero en definitiva menos que la anterior. Amanecimos y nos dispusimos a apurarnos ya que había que regresar a la vereda que se encontraba en las paredes del cañón. Logramos llegar a ella alrededor de las 10:00 am y seguimos avanzando rumbo al rio Urique que se veía ya mas cerca….
La vereda se complico más adelante, se cerró mucho y tuvimos que avanzar en terreno escabroso y con mucha vegetación espinosa, por lo que no avanzamos como días anteriores, decidimos evaluar la situación ya que el lastimado de la rodilla estaba atrasándose mucho y optamos por emprender el regreso hacia Cusarare, pero por la parte de arriba de la barranca.
Comenzamos una subida muy empinada donde encontramos un escurrimiento de agua en la montaña mismo que nos sirvió para abastecernos y seguir adelante. Cabe mencionar que teníamos que ascender desde 550 metros sobre el nivel del mar hasta 2133 metros que se encuentra Cusarare, este ascenso paulatino se realizo en 7 horas con una distancia lineal de 16.5 km aproximadamente. (2)
A la media hora de empezar el regreso nos topamos con tres Tarahumaras que estaban sobre unas rocas y le preguntamos a uno de ellos, si el sabia como llegar más fácil a la carretera, nos pusimos de acuerdo y le ofrecimos pagarle por sus servicios de guía de turistas ya que sabíamos que el conocería las mejores veredas y el mejor camino para salir rápido de donde estábamos.
“Me llamo Jelipe” (1) fue como se presento y el calculaba que en un par de horas estaríamos en la carretera…. Lo que no sabíamos es que ese par de horas eran en bicicleta o en moto, porque nos oscureció y aun nos faltaba más de dos tercios del recorrido.
Acampamos en una zona muy alta y boscosa por lo cual fue la noche más agradable de todas en cuanto al frio, el cansancio ya se hacía presente en varios de los asistentes y eso dificultaba el avanzar a un buen ritmo. Cenamos y cotorreamos un buen rato porque Jelipe pasaría por nosotros a las 7:00 am para emprender el 4to día.
Ya con ánimos recargados por pensar que saldríamos ese día comenzamos a caminar por veredas mucho mas transitables y ya para las 12:00 pm estábamos en un camino ancho de terracería por el cual logramos ver una camioneta a la cual le pedimos un aventón para llegar a Cusarare y recoger el vehículo y regresar por los nueve que seguían caminando. Para nuestra sorpresa nos encontrábamos demasiado cerca y en 30 minutos ya habíamos regresado al camino por el resto de nuestros compañeros.
Estando ya en la camioneta nos cambiamos de ropa, algunos aprovecharon el rio para darse una enjuagada y nos fuimos a Creel a comer algo decente y muy delicioso. Regresamos a Chihuahua alrededor de las 7:00 pm y los muchachos siguieron su camino después de una cena alta en carbohidratos en un conocido restaurant de Hamburguesas de la ciudad.
Sin duda una experiencia y una página más en la historia de los clanes que orgullosamente buscamos transmitir a las nuevas generaciones y a otros clanes para sembrar esa semillita y busquen actividades similares o mucho mejores, retadoras y atractivas para que desarrollen la vida al aire libre y sobre todo sigan forjando su carácter, ya que uno aprende a valorar todo lo que tiene y disfruta día a día cuando se le priva de todo ello, en el fondo de la barranca.
S.L.P.S.
B.P. Sir Lancelot
(1) Jelipe fue rebautizado como Philip y le gusto más su nuevo nombre
(2) Distancia estimada, según las coordenadas tomadas por GPS durante la actividad y descargadas en el programa google earth.
Se pone a disposición el mapa de la actividad en la siguiente liga:
https://mapsengine.google.com/map/viewer?mid=zsjOLiqpx9Ys.kp2QGsF1a8tE