The Scout.org website uses "cookies", both internal and from third parties. Cookies are small text files placed on your end user device and help us to distinguish you from other users, to enhance your experience on scout.org. If you continue, we'll assume that you are happy to receive cookies on our website. You can change your browser's cookie settings at any time. To find out more about how we use cookies and how to manage your browser settings read our Cookies Policy.

Mutakhirkan

 

  • 29. Oktober 2013 - 17:01

"Por mi honor y con la gracia de dios
me obligo a servir en lo mejor que pueda
a mi iglesia y a mi patria,
ayudar al prójimo en cualquier circunstancia
y a cumplir la ley scout"

Con esas palabras que cité el sábado 21 de mayo de 2011 a las 3:00 pm en el Parque Metropolitano supe que me comprometí con algo grande, algo increíble en algo que hoy en día sigue vigente y lo cual es: crear un mundo mejor.

Ya son dos años desde el día que cité mi promesa, a muchos les parecerá que dos años son nada comparado con los que ellos tienen dentro del movimiento, para los que me conocen les parecerá algo normal, pero para mí es algo sumamente importante, es algo que amo, que valoro, que quiero, que siento, que apasiono, es algo con lo que estoy comprometido hasta el fin de mis días.

Aquel día de promesa yo apenas estaba en el clan, esa hermosa unidad donde muchos pasan, pero muy pocos sienten su esencia, su valor, su espíritu, su simbología. Para mí, el clan fue un sin fin de aventuras donde agarré esos remos y me monté en esa canoa, donde comencé a navegar por un río, un río llamado vida. Ese río donde hay muchos contratiempos, donde si te caes puedes no regresar, pero… yo tuve mucha suerte de contar con alguien, que a pesar de muchas de mis caídas siempre remaba junto a mí para no equivocar. Inevitablemente, yo siempre metía la pata, una de las anécdota que lo confirman sucedió una noche donde, (luego de haberme promesado en el campamento distrital por la semana scout) se me ocurrió preguntarle a un dirigente (que en estos momentos es El Gran Saltamontes) “¿qué es ese palo que se parte en dos que lleva el rover consigo?”… de broma no me comió vivo diciendo “¡cómo es posible que un rover no sepa qué es la horqueta!”. Yo por dentro me sentía intimidado, tan solo le veía la cara a mi scouter y él sólo se llevó la mano a su frente en señal de (¡Cónchale vale, otra vez!).

Después de un tiempo de haberme promesado recibí mi primer adelanto, en esos momentos apenas comenzaba a entender lo que hacía, sólo era la típica esponja que absorbe todo para crecer más y más. Luego de un par de meses, realicé mi primer curso técnico (horqueta), en esos momentos no sabía a lo que iba, sólo sabía que me iba de campamento.

(…)

Desde pequeño siempre quise ser scout, pero mi madre nunca me llevaba, siempre decía: “no te llevaré todos los sábados al cujisal.” (donde antes se reunía el Grupo Scout Nazaret). Triste por esa respuesta poco a poco se me fue disminuyendo la flama del ser scout pero eso no quiso decir que se extinguió. Después del curso yo me propuse como meta alcanzar la máxima insignia en la unidad del clan, ya que era a la única unidad que pude pertenecer como receptor de programa.

Al llegar Diciembre, fui y participé del 1er Moot Región Falcón 2011, allí aprendí que llevar un sombrero grande tiene buenas ventajas para saber dónde estás, que si vas al baño de una estación de servicio tienes que avisarles a todos y no solo a uno ya que te dejaran botado, que nunca te deben entregar tu adelanto frente a todos los clanes de la región, que sólo por el matrimonio de tu hermana te recorres el extremo del estado para estar esa noche y al día siguiente en la madrugada tomar el primer bus para el campamento base, a que debes racionar la sal a los que están cocinando, mi hamaca es del pueblo y por último no hacer fogatas de bamboo ya que las pagarás muy caro.

Llegó abril y es hora de partir al primer peregrinaje organizado por mí. Escogí el Estado Táchira, un buen lugar y algo totalmente diferente a Falcón donde su gente y paisajes son maravillosos, donde su comida es muy buena y algo importante: económica. Ya una vez en San Cristóbal y sin chistar, nos fuimos directo a Las Porqueras, un lugar demasiado hermoso, sencillo y mágico. Al día siguiente, después de hacer el servicio, se me hace entrega mi fundador y ahí me di cuenta que faltaba poco para mi meta de ser Rover Ciudadano.

Recorriendo el río de la vida me encontré muchas rocas que chocaban mi canoa y por poco una de ellas hace que pierda mi rumbo. Sí, hubo un largo momento que desistí de obtener esa máxima, personas que aprecio me llamaron loco porque sabiendo que me esforcé tanto en alcanzar algo que normalmente se alcanza en cinco años yo lo pude hacer en uno. Al fin, después de tantas cachetadas morales me decidí a enviar mi planilla para la solicitud del Rover Ciudadano, con temor, sabiendo que podrían rechazarla ya que era casi imposible que un rover obtuviera una máxima insignia en tan poco tiempo y que ya había pasado un mes de haber cumplido los 22 años.

Ya en julio había comenzado a trabajar en campamentos vacacionales a tiempo completo y eso quería decir: dejar de asistir a las actividades scouts como por cuatro meses. Sin embargo, en el campamento me tenían una sorpresa preparada, había un día dedicado a los scouts y por eso las actividades del día eran actividades sobre senderismo, armado de carpas, nudos, fogata, supervivencia entre otros. No había cosa que me llenara más de alegría que saber que portaría mi uniforme todos los lunes para dictar el taller de senderismo; gracias a eso conocí a varios scouts de Venezuela que semana a semana asistían al campamento. Un mañana, a eso de las 10:00 am, me llama el Comisionado Regional dándome una noticia que me alegró el día de una manera indescriptible y me dijo lo siguiente: "Carlos, Tengo en mis manos algo que te pertenece" yo solo me preguntaba qué podría ser, cuando él me dice "tengo en mis manos tu Rover Ciudadano" mi alegría fue tan grande que recuerdo haber saltado de la emoción.

Llegó octubre, un mes tan anhelado, el mes donde me entregarían oficialmente el Rover Ciudadano. Se preguntarán que si ya había llegado en julio ¿por qué octubre? pues, es fácil, ya que para ese mes habían terminado los campamentos vacacionales y al fin era libre pero con una sorpresa que sería una nueva meta. Después de unas semanas llega el día esperado el 24 de octubre del 2012 donde fue entregada mi máxima insignia donde me proclamé: "Oficialmente soy Rover Ciudadano"

Enero del 2013, fecha donde mi canoa llega al delta y ahora me toca correr junto a la manada la Selva del Seeonee, donde si me juzgas que sean por mi huellas y donde tú y yo somos de la misma sangre. Ahora soy Baloo el oso pardo, el que enseña la ley de la manada y vela por que esta se cumpla.

Hoy en día mis aventuras no culminan, pronto seré participe de algo grandioso junto a una delegación fuerte, capaz, decidida por lo que quiere, inigualable y hermosa. Esa aventura tiene como nombre 14th World Scout Moot Canadá 2013.

¿Ahora ven lo importante que son estos dos años de promesa? - Yo solo quiero decir: Gracias por ser parte del movimiento juvenil más grande del mundo.

"Yo soy Scout de Venezuela y estoy orgulloso de serlo"

Sc. Carlos Córdova
Sub Jefe de Manada Masculina
Grupo Scout Matacán
Distrito Paraguaná
Región Falcón
Asociación de Scouts de Venezuela