Persecución a tientas
Siempre es un desafío jugar sin un sentido... ¿qué tal si no ves nada?
Los jugadores:
Puede jugarlo toda la Unidad, pero también es un gran juego para compartir sólo con tu patrulla.
Los materiales:
Una cantidad de pañuelos suficientes para vendar los ojos todos los participantes. Algunas piedras para dejar en el camino como guía.
La forma de juego:
Este juego puede organizarse durante una noche oscura, o bien de día, en cuyo caso los jugadores llevan los ojos vendados. Se puede suponer el tema siguiente: un fugitivo huye llevándose un botín; al ver que se le persigue, deja caer lastre en forma de objetos o piedras, que abandona voluntariamente a lo largo del camino. Estos objetos indican la pista del juego, y su ritmo de caída deberá se señalado por un encargado.
Finalmente, agotado, el fugitivo encuentra un escondite y se detiene para descansar un tiempo determinado (rectángulo de 1 a 2 metros de lado, cerrado con piedras debidamente colocadas en el suelo; el fugitivo se sienta en el centro del rectángulo). Una vez transcurrido el tiempo determinado, el fugitivo sale del juego y gana. Un minuto después de la salida del fugitivo, los demás jugadores salen para seguirle la pista, a tientas, reconociendo su camino mediante los objetos que ha dejado caer; si pueden alcanzar, antes que finalice el juego, el rectángulo donde se encuentra el fugitivo y tocarle con la mano, los perseguidores ganan. Como es natural, el fugitivo no debe llevar los ojos tapados; no puede correr nunca y debe dejar caer una pista cada vez que el encargado se lo indique.
Longitud de juego:
150 metros como máximo.
[ Fuente: Juegos de observación. J. J. Loiseau. Sucesores de Juan Gili, Editores. Barcelona, España. 1969. ]













